Investigador israelí utiliza los satélites espaciales de la NASA para rastrear la contaminación mundial

Smog en Santiago

Smog en Santiago

El profesor Pinhas Alpert del Departamento de Geofísica y Ciencias Planetarias de la Universidad de Tel Aviv y director de la Escuela Porter de Estudios Medioambientales, puso su mirada en tres de los satélites de alta tecnología de la NASA para obtener una visión exhaustiva de los agentes contaminantes en la atmósfera.

Usando información recolectada durante 8 años por los satélites, los investigadores rastrearon las tendencias (trends) en contaminación para 180 megaciudades, puntos calientes metropolitanos donde la población excede los 2 millones de habitantes. 58% de estas megaciudades, incluyendo Nueva York, Tokio y Mumbai (India), tienen una población que supera los 5 millones.

Su método es el primero en obtener un testeo global estandarizado de los niveles de contaminación. Más allá de revelar información confiable sobre las tendencias en contaminación, Alpert cree que este método de monitoreo también permitirá que los países se hagan responsables por sus emisiones e incentivará a la realización de prácticas medioambientalmente más amigables.

Usando la tradición judía para analizar resultados

El smog que cubre a menudo las megaciudades es, en efecto, una gruesa capa atmosférica ubicada a cientos de metros sobre la superficie terrestre, compuesta por particulas de agentes contaminantes. Es un peligro para el medio ambiente y un riesgo severo para la salud de aquellos que viven bajo de ella, que respiran las partículas, explica Alpert.

Para analizar el nivel de contaminación con mayor precisión sobre cada megaciudad, los investigadores usaron datos reunidos por tres satélites monitoreadores de aerosol, llamados Modis-Terra, Modis-Aqua y MISR, los cuales lanzó la NASA entre los años 2000 y 2002. Los datos combinados ofrecidos por estos satélites entregan un sondeo más preciso de las concentraciones de aerosol suspendidas a unos cuantos cientos de meteros sobre la superficie terrestre.

Alpert vincula el uso de tres satélites con la idea tradicional del judaísmo de la corte de los tres jueces. “En la tradición judía, los jueces no deciden casos individualmente. Debe haber un mínimo de tres. Necesitas una opinión mayoritaria”, explica. “Al fusionar la información de estos tres sensores imperfectos, sus defectos se contrarrestan en gran parte. En casos donde los tres sensores muestran índices diferentes de contaminación, se necesita mayor investigación”.

Donde hay fuego, hay humo

El noreste de China, India, el Medio Oriente y África Central son quienes están encabezando la lista en el aumento de la contaminación. Bangalore, India, por ejemplo, tiene un incremento promedio de 34% en concentración de aerosoles entre 2002 y 2010. Ibdan, Nigeria, también fue parte de este grupo. Europa y el noreste y centro de Norteamérica están experimentando las mayores disminuciones en concentraciones de aerosol. Entre las ciudades más limpias son Houston, Texas, con un 31% de disminución en el tiempo establecido; Curitiba, Brasil, con un 26 por ciento, y Estocolmo, Suecia, con un 23 por ciento de caída en la polución.

Algunas ciudades estadounidenses en la lista de niveles de contaminación en aumento, incluyendo Portland (Oregon) con un 53 por ciento en promedio de incremento y Seattle con un 32%, pero Alpert cree que estos números reflejan los múltiples incendios forestales que han ocurrido en la región durante la segunda mitad del tiempo examinado. En el futuro, espera desarrollar un método para separar estas causas naturales de contaminación de aquellas creadas por el hombre para tener datos más precisos.

Es difícil dar con cifras reales

Un acercamiento estandarizado al análisis del smog se pone difícil por los datos poco confiables obtenidos a menudo por las estaciones de monitoreo, la renuencia de algunos políticos o ministros para ofrecer cifras exactas en contaminación e incluso una completa carencia de monitoreo en gran parte del mundo, dice Alpert. Cuando de tratados internacionales firmados con el objetivo de reducir contaminación se trata, este método de medición puede ayudar a hacer responsables a todos los países por sus promesas al rastrear el cumplimiento de cada uno de una forma equitativa. Las ciudades que han logrado disminuir la polución con éxito pueden ser aplaudidas por sus esfuerzos y levantarse como ejemplos positivos para seguir, señala el académico.

La investigación del profesor Alpert, que ha sido efectuada con la estudiante Olga Shainshteinand y el doctor Pavel Kishcha, fue publicada en la American Journal of Climate Change.

Fuente: No Camels.com

Traducido por el Instituto Chileno-Israelí de Cultura

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