La dulce historia de una heladería árabe-judía en Galilea

Escrito por Sarah Viva Press y traducido por Instituto Chileno-Israelí de Cultura

Ziv y Sawitat

Adam Ziv y Alaa Sawitat [Foto: Israel21c.org]

En Galilea, un musulmán y un kibbutznik (miembro de un kibbutz) abren una estilosa heladería donde el idioma en común es el sonido de un lengüetazo. Con una clientela mixta de musulmanes, cristianos y judíos de Israel y del extranjero, los visitantes oirán hebreo, árabe, inglés y una pizca de otras lenguas habladas entre cada probada.

Adam Ziv y Alaa Sawitat abrieron Bouza (“helado” en árabe) en julio pasado y han atraído a un flujo constante de una clientela que siente curiosidad por esta asociación entre un árabe musulmán y un kibbutznik judío en el shuk/suq (‘mercado’ en hebreo y árabe) de Tarshiha, que no es generalmente relacionada con tiendas de helados de moda. Lo que también ayudó al negocio es que la heladería más cercana con elaboración propia en la Galilea Occidental está a 16 kilómetros de distancia.

Pero es el sabor el que trae de vuelta a los clientes, dice Ziv.

“No sólo somos una novedad por ser una heladería de convivencia judía-musulmana”, le cuenta Ziv a Israel21c. “También hacemos helado que a la gente le gusta”.

La clientela de Bouza va desde niños de la escuela (que pagan el equivalente a US$1.25 -$600 pesos chilenos- si llegan con su uniforme) hasta abuelos. El helado se sirve en porciones y no en bolitas, con precios que fluctúan entre US$ 2.35 ($1.130 pesos) y US$ 4.50 ($2.160 pesos).

El ritmo de Tarshiha

En 1963, la ciudad de Ma’alot-Tarshiha se originó a partir de la unión del pueblo árabe de Tarshiha y el pueblo judío de Ma’alot. El lago artificial Monfort, al este de la ciudad, además de un simposio internacional de escultura han sido las dos atracciones turísticas principales del área.

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En su logo dice arriba ‘Bouza’ -el nombre de la heladería- y abajo su lema ‘Simplemente helado’ (Pashut glidá פשוט גלידה)

Y entonces en el último año, comenzaron a abrir pubs de moda y restauranes en la tranquila zona musulmana-cristiana del pueblo.

Para Ziv, el nuevo ritmo que fue tomando Tarshiha fue perfecto.

El residente de 27 años del kibbutz Sasa, quien pertenece a una banda local y toca con amigos en pequeños bares a lo largo del país, había recién vuelto a Israel de un viaje de un año por Europa y África. Durante sus viajes, Ziv aprendió en gelaterías de Italia y tiendas de helado en las Islas Canarias.

A su regreso, Ziv le pidió a su amigo de toda la vida Sawitat, el co-propietario de uno de los mejores bistrós de la Galilea, ayuda para encontrar un lugar donde abrir un local. Juntos eligieron el pueblo natal de Sawitat, Tarshiha -y juntos unieron fuerzas. Ziv está a cargo de preparar el helado. Sawitat se encarga del lado financiero del negocio.

“Desde el momento en que pensé abrir una heladería, busqué un lugar cercano al kibbutz Sasa que también tuviera onda”, le contó Ziv al periódico Hazman Hayarok (“El tiempo verde”). “Pensé que sería genial construir un negocio que fuese operado por judíos y árabes. El otro día miramos hacia afuera y vimos personas sentadas de una aldea judía en Galilea junto a un grupo de jóvenes árabes de Tarshiha. Un amigo mío me miró y dijo: “Y bueno, este es el nuevo Medio Oriente”.

Knafe en un cono

Los locales de helados en Israel tienden a ofrecer combinaciones excéntricas. El helado de hummus fue el último gran grito del verano, con heladerías que molían garbanzos y los mezclaban con azúcar y crema en todo el país.

Los ingredientes de Bouza son una mezcla de la producción local e importaciones italianas como pastas de nuez y chocolate negro.

Helado de maracuyá (pasiflora פסיפלורה) [Foto: israel21c.org]

Helado de maracuyá (pasiflora פסיפלורה) [Foto: israel21c.org]

“La gente puede designar a nuestro helado con cualquier estilo que deseen”, dice Ziv. “La ténica es italiana, pero no quiero llamarle helado italiano. Nuestro helado está influenciado por toda la región de Galilea”.

Ziv hace uso del lugar de su negocio. Los sábados por la mañana compra ingredientes frescos de granjeros de la zona. Luego contrata a mujeres de Tarshiha de la tercera edad que buscan un ingreso adicional para ayudarlo a preparar las frutas para su helado.

“Cualquier cosa con nueces -avellanas, piñones, pistachos- eso es lo que más se vende”, dice Ziv. “Tratamos de integrar unas mezclas de Medio Oriente como granada y citronela o chocolate y menta piperita. Aún estamos trabajando en un helado de knafe (un postre de queso dulce palestino) pero no hemos encontrado aún la receta indicada. No quiero ser muy pretencioso a la hora de crear nuevos sabores. Nuestro lema es “simplemente helado” (pashut glidá פשוט גלידה) y eso es lo que hacemos. Hacemos un excelente helado para nuestros clientes”.

Al final del día, Ziv dice que sólo trata de satisfacer a sus clientes y espera que ellos “recuerden el camino de vuelta a Bouza”.

Fuente: israel21

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